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EL CULTIVO DE LAS MUSACEAS EN SAN NICOLAS.

Por: San Nicolás Infoportales | Publicado: 24/04/2011 00:49 | | #Cont:5




ALGUNOS ASPECTOS AGRONOMICOS PARA EL MANEJO EN EL CULTIVO DE CLONES DEL GENERO MUSA DE LA FAMILIA  MUSACEAE, UNA GRAN ALTERNATIVA ECONOMICA PARA LA POBLACION DE SAN NICOLAS, PORTUGUESA, VENEZUELA.

 

Jesus E Olachea.

Universidad Centro Occidental “Lisandro Alvarado”. Decanato de Agronomia, (olachea777@gmail.com)

Maryangel M Olachea.

Universidad Centro Occidental “Lisandro Alvarado”. Decanato de Agronomia, Departamento de Ciencias Biológicas. 


RESEÑA HISTÓRICA.

El Sud-este de Asia, es una zona extensa donde se cultivan clones del genero Musa que pertenecen a la familia Musaceae como fuente de alimento; y fue desde el Asia  que algunos clones comestibles como el plátano (Musa AAB sub-grupo plátano cv. hartón.) y el cambur manzano (Musa AAB, sub-grupo Manzano cv. Manzano), (Haddad y Borges, 1980), fueron llevadas al África y Europa (Simmons, 1973).

En 1516 fueron llevado a las Isla Canarias, Santo Domingo y Brasil; de allí al resto de América, como al occidente de Venezuela, específicamente a la zona Sur del Lago de Maracaibo, y luego se extendió al resto del país (Nava, 1990). Las características fisiológicas y respuestas fenológicas de estas plantas han permitido que se desarrolle más eficientemente en los valles bajos con alta humedad relativa y elevadas temperaturas, siendo las principales zonas productoras del país el sur del Lago de Maracaibo, los Valles de Aragua (Urrieta, 2005), como también algunas zonas de los Llanos Occidentales.

Con el paso del tiempo estos clones del genero Musa (Musa AAB sub-grupo plátano cv. hartón. Y Musa AAB, sub-grupo Manzano cv. Manzano) han ocupado un lugar importante en la dieta de los Venezolanos, lo que ha llevado a un aumento en su demanda (nacional e internacional) y por ende en el número de hectáreas sembradas (25 mil en sus inicios a 110 mil aproximadamente), (Urrieta, 2005); situación que se observa en las tierras san nicolaseñas de los Llanos de Portuguesa.

En la actualidad muchos clones del genero Musa de la familia Musaceae, son de gran importancia en el arte culinario tradicional y moderno en muchos países; así como también se enfoca desde el punto de vista de la economía, principalmente en varios estados de Venezuela  (Nava, 1990).

Tener una precisión respecto a la fecha en que se comenzaron a cultivar musáceas en este pueblo portugueseño, es un trabajo forzoso, ya que no existe bibliografía que señalen sus inicios, pero a partir de de la fundación de la Estación Experimental de la Universidad Central de Venezuela (U.C.V), han señalado que ya para los años 70 se cultivaban algunos clones de musáceas y de esta manera comienza el estudio referentes a estos cultivo.

Pero  es a partir de la década de los 80, que se ha venido cultivando algunos clones del genero Musa, pertenecientes a la familia Musaceae como lo profesan muchos productores, donde han aumentado las hectáreas sembradas por su rentabilidad y adaptación a la zona.

 

LAS MUSACEAS

Taxonomía de las Musáceas

Los cambures y los plátanos, conocidos en forma general con el término de bananas, pertenecen al grupo de las Monocotiledóneas, orden Escitamínea, y la familia de las Musaceae, constituyendo dentro de esta familia sus clones cultivados más importantes son el plátano (Musa AAB sub-grupo plátano cv. hartón.) y el cambur manzano (Musa AAB, sub-grupo Manzano cv. Manzano)  ya que sus frutos son utilizados para alimentación de seres humanos en diferentes regiones del mundo (Abreu, Gutiérrez, et al.,  2007).

 

Características de las Musáceas

 

Las Musáceas son plantas de crecimiento continuo, del tipo determinado. Son herbáceas con una morfología muy particular, ya que subterráneamente se halla el cormo y el sistema de raíces, el cual es adventicio, y en la parte aérea se encuentran el o los hijos laterales; el pseudotallo, conformado por las vainas envolventes; los pseudospecíolos y las láminas foliares, y en estado adulto, la inflorescencia o el racimo. Internamente en el cormo, se ubica el cortex, el cilindro central, los puntos de origen de las raíces adventicias, el punto de crecimiento y externamente se disponen de manera hexagonal las yemas, las cuales pueden de manera convencional dar origen a una nueva planta y con el uso de la biotecnología a cientos de ellas (Robinson, 1994).

 

Exigencias agroecológicas del cultivo de Musáceas

 

Abreu, Gutiérrez, et al.,  (2007). Cita lo siguiente: El cultivo de las Musáceas, entre las cuales se encuentra el cambur manzano, se desarrolla principalmente en las regiones tropicales. El cultivo se puede extender desde los 0  a 2000 msnm, siendo la mayor calidad de la producción desde los 0  a 200 msnm, que es el caso de la gran parte la producción de cambur manzano en el estado Portuguesa y de plátano en la zona Sur del Lago.

La temperatura afecta de manera importante el crecimiento de las Musáceas, para el cambur manzano se indica como temperaturas cardinales de 14 y 38°C, la temperatura óptima para alcanzar la mayor productividad es 27°C. Valores superiores a 38°C ocasionan daño por calor y aquellos cercanos a 6°C originan destrucción de clorofila, pero si son menores pueden ocasionar congelación y muerte de las hojas.

El cambur y el plátano requieren aproximadamente, de 1300 a 1800 mm de precipitación anual y una buena distribución a lo largo de todo el año. 

 

Los sistemas de producción de Musáceas en Venezuela

 

Según Avilan (1986), citado por Abreu, et al., (2007), los sistema de producción agrícolas se definen como un conjunto de métodos y prácticas que evolucionan en el espacio y el tiempo, y que están condicionados por factores históricos, técnicos, culturales, sociales y económicos. Entre estos sistemas de producción de las Musáceas se encuentran los siguientes; el de plantación permanente y el cultivo de alta densidad.

El sistema de producción que predomina en las plantaciones de Musáceas es el sistema permanente que, como su nombre lo indica, se mantiene en producción a lo largo del tiempo, siendo utilizado por grandes, medianos y pequeños productores de subsistencia. Este sistema de plantación permanente se divide en tres subsistemas como son; de alta tecnología, de mediana tecnología, y el de tecnología tradicional.

De acuerdo lo descrito por Abreu, et al., (2007), acerca los sistemas de plantaciones del los cultivos de Musáceas, se describen los tres subsistemas de la siguiente manera:

Subsistema de plantación de alta tecnología


 

 En este subsistema la densidad de siembra varía de 1600 a 1800 plantas por hectáreas. Debido al alto número de plantas atendidas por unidad de superficie, los costos de producción son mayores, con respecto a los otros dos subsistemas. Este subsistema es más frecuente entre los grandes productores pero también es empleado por productores medianos.

Predominan el uso intensivo de prácticas agronómicas y culturales, como la fertilización y uso de biocidas, entre otras. Se aplican prácticas de riego y/o drenaje que permiten planificar la cosecha y atenuar o eliminar los posibles efectos de las sequías prolongadas, o de los excesos de humedad debido a las lluvias. Las exigencias de mano de obra son altas debido a la frecuencia de las prácticas agronómicas y la cosecha constante a lo largo del año.

Subsistema de plantación de mediana tecnología


 

En el subsistema de tecnología intermedia la densidad de siembra oscila entre 900 y 1600 plantas por hectáreas, y se basa en un uso menos intensivo del factor capital y de los insumos de producción (fertilización, biocidas, etc.) debido a la menor densidad de siembra. Algunos productores opinan que es preferible manejar una densidad intermedia pues, aunque el rendimiento es menor, los costos de producción también se reducen. Esto puede implicar en última instancia, un margen de rentabilidad mayor. Este es el sistema de plantación que predomina en Sur del Lago, Barinas y Portuguesa.

Como los productores cuentan con menor capital, la fertilización y la aplicación de agroquímicos se efectúan de manera más espaciada en el tiempo. Por ejemplo la fertilización se realiza cada dos o tres meses, a diferencia de los productores de alta tecnología, que llevan a cabo esta práctica cada 45 días aproximadamente.

Subsistema de plantación de tecnología tradicional

 

            Es empleado por pequeños productores. La densidad de plata es de 800 a 900 por hectáreas, muy baja con respecto a los otros dos subsistemas y con rendimientos inferiores. Esto se explica porque estos productores no manejan los principios básicos de la agricultura moderna, o si las conocen no poseen los recursos económicos para realizar las inversiones y hacer uso de las técnicas y de los insumos en las dosis y con la frecuencia adecuada. Aunque los productores se pueden servir de algunos insumos, en empleo del capital es muy bajo. En la plantación tradicional, pocas personas, usualmente miembros de la familia que posee la plantación, se encargan del proceso productivo y del cuidado de la plantación. Los pequeños productores, particularmente los de subsistencia, no contratan mano de obra.

            Administran fertilización solo dos veces por año y en algunos casos esta práctica puede estar ausente. En algunas ocasiones establecen mecanismos de coordinación para realizar fumigaciones aéreas, principalmente para el combate de algunos defoliadores y la Sigatoka Negra.

 

 

ECOLOGÍA DEL CULTIVO DE LAS MUSACEAS.

Clima 

Las zonas tropicales son óptimas para el desarrollo del cultivo de las musáceas, ya que estas zonas son húmedas y cálidas. Las condiciones climáticas donde se encuentran ubicadas las zonas de producción, afectan el crecimiento y desarrollo del cultivo. 

Altitud: La altitud influye sobre la duración del período vegetativo, sin embargo la altitud adecuada para la siembra de musáceas está desde 0 msnm hasta los 2.000 msnm. Para las condiciones ecológicas de San Nicolás, va de los 100 msnm hasta 160 msnm.

Temperatura: La temperatura óptima para el cultivo de plátano es de 26ºC, pero la temperatura óptima para alcanzar la mayor productividad es 27°C. Valores superiores a 38°C ocasionan daño por calor y aquellos cercanos a 6°C originan destrucción de clorofila. Este factor es el que más afecta la frecuencia de emisión de las hojas y puede alargar o acortar el ciclo vegetativo.

Precipitación: El cultivo de musáceas requiere para su normal crecimiento y buena producción de 120 a 150 mm de lluvia mensual o 1.800 mm anuales, bien distribuidos. Las raíces de las musáceas son superficiales, por lo cual la planta se afecta con el más leve déficit de agua. No obstante, el fenómeno de inundación puede ser más grave que el mínimo déficit de agua, dado que se destruyen las raíces y se reduce el número de hojas y la actividad floral. 

Vientos: Cuando éste excede los 20 km/hora, produce ruptura o rasgado de las hojas, este fenómeno es común en los cultivos de plátano; el daño que involucra el doblamiento de las hojas activas es un riesgo para la producción de la planta. 

Humedad relativa: Afecta al cultivo en forma indirecta, porque favorece la incidencia de enfermedades foliares en especial las de origen fungoso.

Luminosidad: La luz existente en el trópico es suficiente para el cultivo, pero es factor importante, entre otros, para el desarrollo de las yemas o brotes laterales, por lo que cortas distancias de siembra afectan el crecimiento de éstas y prolonga el ciclo vegetativo. Las musáceas, en su hábitat natural, crecen y se desarrollan satisfactoriamente en condiciones de semi-penumbra, esto las protege de algunos problemas fitosanitarios como la sigatoka.

Suelo


El suelo tiene influencia sobre el cultivo de musáceas a través de sus características físicas y del suministro oportuno y balanceado de los elementos minerales esenciales requeridos para el metabolismo, crecimiento y producción de las plantas. El suelo, como recurso básico de todo ecosistema, debe cumplir, además de su función de soporte y espacio vital de las plantas, determinados requisitos de carácter fisicoquímico indispensables para éstas.

No obstante las musáceas se adapta a una variedad amplia de suelos, esto no significa que todos los suelos sean aptos para su desarrollo equilibrado. La selección de suelos adecuados es un factor fundamental para que el cultivo sea rentable. Para el crecimiento y desarrollo normal del plátano se necesita que el suelo tenga disponibles, en cantidades óptimas y balanceadas, ciertos elementos nutritivos; de lo contrario se deben suministrar a partir de fuentes alternativas orgánicas y químicas.

Es importante, por tanto, conocer las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, mediante un muestreo y su análisis de fertilidad natural, ellos son la base de los planes de fertilización a aplicar en las fases de establecimiento, crecimiento y producción, con lo cual se aseguran los buenos resultados económicos.

 La materia orgánica contenida en el suelo junto con el aire, agua y minerales, constituyen el conjunto de componentes orgánicos, de origen animal o vegetal, que se encuentran en diferentes estados de descomposición o transformación en la producción de humus. Éste actúa como acondicionador físico y activador de microorganismos a nivel de la rizosfera.

 El manejo orgánico del suelo es la alternativa sostenible que permite vivir en armonía con la tierra, ya que mantiene la productividad del suelo y mejora sus características físicas, químicas y microbiológicas.

Plateo y aplicación de materia orgánica

 El efecto de la materia orgánica es latente y residual, su facultad de entregar progresivamente los nutrientes requeridos por la planta, contribuye a la sostenibilidad del suelo y le da importancia al uso de subproductos de origen orgánico como el lombricompost, compost, microorganismos benéficos, entre otros.

Propagación

 Las musáceas se reproduce por medio de material vegetativo denominado colinos, cormos, cepas o hijos; es la principal vía de transmisión de las características genéticas deseables, sin embargo, este también es el método más eficiente para la diseminación de plagas y enfermedades (el picudo negro, gusano tornillo, bacteriosis, moko, entre otras), que hacen que el cultivo pierda rentabilidad y calidad.

La semilla se debe seleccionar de una planta madre con buenas características de producción y sanidad. En la zona del occidente de Boyacá, la semilla es escasa y no reúne las condiciones mínimas de calidad en cuanto a producción, sanidad y vigor.

De acuerdo con varios trabajos de investigación, cualquier yema vegetativa o cormo, con su meristemo o punto de crecimiento, puede emplearse como material de siembra.

Lostipos de semilla más utilizados en esta zona son: 

Colino de aguja o puyón: Su pseudo-tallo es de forma cónica, con hojas estrechas, la altura oscila entre 0.5 y 1.0 metro con un peso aproximado de 2.0 kilogramos, después de cortar la parte aérea. Este tipo de semilla es fácil de sacar, preparar, sembrar y de ciclo vegetativo corto; la desventaja es su escasa disponibilidad.

Para la extracción de la semilla se debe proceder de la siguiente forma:

1. Identificar una plantación sana que se encuentre en el segundo ciclo de producción.

2. Seleccionar plantas que se encuentren en producción con el fi n de marcar las que tengan mejor vigor, sanidad y calidad del racimo.

3. Descartar las plantas que presenten signos de enfermedades o que manifiesten coloraciones anormales en las hojas.

4. Recolectar primero el racimo, y después extraer los colinos, para evitar el volcamiento de la planta.

5. Utilizar semillas con peso entre 0.7 y 2.0 kilogramos, para la siembra directa en el campo.

6. Sacar el colino cuando el suelo está húmedo, para facilitar su extracción.

7. Eliminar las raíces y la tierra adherida, procurando no dañar las yemas y cortar en bisel el pseudo-tallo, cinco centímetros por encima del cuello del cormo.

8. Desinfectar los colinos sumergiéndolos por 15 minutos en una solución compuesta por un fungicida y un insecticida específicos.

9. Retirar del lote las semillas el mismo día para evitar que sean atacadas por plagas.

10. Clasificar y sembrar las semillas por tamaño para obtener cosechas uniformes.

 

Inducción de brotes: Es una alternativa que aprovecha yemas y/o brotes de 200 y 400 gramos de peso, con potencial para producir una planta y un racimo de óptima calidad. Esta semilla se obtiene de la siguiente manera:

 

1. Seleccionar las plantas madres por calidad, sanidad y tamaño del racimo.

2. Cosechar el racimo e inmediatamente cortar en bisel el tallo cinco centímetros por encima del suelo.

3. Cubrir el rizoma con una mezcla de tierra y materia orgánica (1 kilogramo), posteriormente aplicar 100 gramos de urea para estimular la brotación de las yemas.

4. Después de 30 días, cosechar los rebrotes que estén entre 200 y 400 gramos de peso. Cortar las raíces de los colinos sin profundizar en el rizoma.

5. Desinfectar los colinos en una solución de fungicida (de origen orgánico), sumergiéndolos durante 15 minutos.

6. Preparar una mezcla de tres partes de tierra, una de materia orgánica y una de arena para llenar las bolsas o tubetes donde se van a sembrar.

7. Colocar las bolsas o tubetes bajo polisombra que deje pasar 45% de luz solar.

8. Después de dos meses o cuando las plantas tengan entre 3 a 4 hojas se puede iniciar el trasplante al sitio definitivo.

9. Los sitios de inducción de brotes, continúan produciendo semilla, mientras se les dé un manejo adecuado.

 

Plántulas “in vitro”: Se pueden obtener gran cantidad de plantas a partir de un solo meristemo, todas con las mismas características en producción y tipo de racimo, que el colino madre. Son obtenidas en el laboratorio de biotecnología.

Esta semilla es de excelente calidad y sanidad, pero su producción es muy costosa y presenta dificultades de manejo en el semillero. 

Establecimiento del cultivo

Selección del terreno

 Este factor es muy importante para tener éxito en el cultivo de plátano ya que guarda gran relación con la vida útil y calidad de la plantación. Se deben seleccionar lotes con suelos sueltos, bien drenados, ricos en materia orgánica y elementos nutricionales. Las musáceas son muy exigente en nutrientes, los errores que se cometan al no tener en cuenta el análisis de suelo, inciden en los resultados futuros.

Adecuación del terreno 

Una vez seleccionado el terreno se realiza la rocería, el material que produce esta labor se repica y se deja sobre el suelo, nunca se debe hacer quema generalizada.

 Si se desea acelerar la descomposición de estos materiales, se amontonan en diferentes sitios del lote, se les aplica cal y caldo de mantillo.

Para el caso del plátano no se requiere arar para romper el suelo, solo se aconseja el ahoyado individual del sitio donde se sembrará la planta, dependiendo del sistema de explotación a montar, bien sea monocultivo o siembra en asocio con cultivos perennes (cacao y maderables) o con cultivos de ciclo vegetativo corto (maíz, fríjol, ahuyama, yuca, entre otros).

 En terrenos planos se deben ubicar los sitios húmedos para hacer drenajes con el objeto de evacuar el agua superficial y descender el nivel freático. En lotes pendientes se recomienda hacer caminos cada 15 a 20 metros, con el fin de facilitar el paso de los operarios y el transporte de las cosechas. 

Trazo de la plantación

 Una vez se define el área a sembrar y el sistema de siembra, se procede al trazo, que consiste en marcar con estacas, los sitios donde serán sembrados los cormos o plantas.

 El sistema recomendado es el triángulo o tres bolillos, porque hay un mejor aprovechamiento del suelo y del espacio aéreo, además permite una mejor adaptación a todo tipo de terreno, y admite más plantas por hectárea.

 A una distancia de 3 x 3 metros, en trazo a cuadro se tiene una densidad de 1.111 plantas de plátano por hectárea ó 1.280 plantas si es en triángulo. Entre las calles se pueden sembrar cultivos de cobertura como ahuyama, fríjol, maíz, lo cual permite el control de malezas y el aprovechamiento máximo de la tierra en la etapa inicial del cultivo.

 En campo, se recomienda trazar la línea base en la cabecera del lote, con dos estacas unidas por una cuerda. Luego, por el método de 3-4-5 se ubica el ángulo recto para encuadrar el trazo del terreno. Posteriormente y valiéndose de varas con la medida requerida (3 m), se inicia a señalar, desde la primera estaca, la posición exacta donde quedarán las plantas. Al realizar esta labor se debe controlar que las estacas que señalan la posición de las plantas estén en línea entre ellas en sentido longitudinal, transversal y diagonal. 

Ahoyado

 Después de marcado los sitios en donde se va a sembrar y con suficiente anticipación, se procede a la apertura de los huecos, el tamaño es de 40 x 40 x 40 cm. Es indispensable la preparación física y química del hueco, área donde se desarrollarán las raíces del plátano, ya que éstas son muy débiles y necesitan de suelo suelto para su desarrollo adecuado. Agregar 1 kilogramo de abono orgánico mezclado con 100 gramos de cal magnesio y con la capa superficial del suelo, lo cual facilita la permeabilidad, aireación y penetración de raíces.

 La época más propicia para realizar esta práctica es el inicio de la temporada de lluvias. El cormo debe colocarse en posición vertical de tal manera que el corte efectuado en el pseudo-tallo quede 5 centímetros por debajo de la superficie. Al momento del trasplante de plantas producidas en bolsa, ésta se quita y la planta se coloca en el centro del hoyo. El suelo de relleno se debe apisonar para evitar que queden cámaras de aire que faciliten pudriciones de las raíces por encharcamiento.

 Una vez se hayan sembrado los cormos o plántulas de plátano, se repica alrededor de éste con el fi n de ablandar el suelo y facilitar la penetración de raíces. En la zona donde se repica se puede aplicar materia orgánica y cal dolomita. En lo posible, colocar residuos de malezas alrededor de la planta recién sembrada, con el fi n de aumentar la infiltración de agua, mantener la humedad, temperatura y evitar el salpique de aguas lluvias. 

Resiembra

 Cuando se siembran cormos, es natural que algunos se pierdan debido a que no poseen raíces. Por lo tanto, la resiembra se debe hacer lo más pronto posible para lograr homogeneidad en el crecimiento de las plantas.

Las plántulas producidas en bolsa o tubete, se adaptan bien y presentan crecimiento óptimo después del trasplante al sitio definitivo. Presentan menos mortalidad después de la siembra, ya que la planta posee un sistema radicular desarrollado y hojas que le permiten continuar su desarrollo sin inconvenientes.

 

Manejo del cultivo

 

Manejo de arvenses (Malezas u otras hierbas)

 Estas plantas son un componente importante del agroecosistema agrícola e intervienen dentro del equilibrio ecológico del mismo. Un buen control de arvenses es un componente indispensable en el manejo integrado de problemas fitosanitarios.

 Las arvenses se deben controlar por la competencia con el cultivo. Para el cultivo de las musáceas, la “época crítica de competencia”, se encuentra entre la siembra y los primeros seis meses de edad; se recomienda realizar un manejo adecuado durante todo el ciclo de vida. Las malezas o arvenses afectan la producción y sus daños sólo son cuantificables al momento de la cosecha.

 Se debe mantener libre de malezas la zona de la planta (el plato), labor que se debe hacer en forma manual para no herir ni hacer daño a las raíces superficiales de la planta. Se cubre la zona con las mismas hierbas que se cortan para evitar que el sol y el agua golpeen fuertemente las raíces. El control debe ser permanente, haciendo cinco o seis desyerbas al año, ya sea con guadaña o machete.

 El uso de azadón ocasiona graves daños al sistema radicular de las plantas y acelera el proceso de erosión del suelo.

La incidencia de las arvenses será menor si se maneja el cultivo con coberturas y sombríos transitorios de una manera adecuada. Los problemas con este tipo de plantas, son mínimos en cultivos de plátano bien manejados.

Fertilización 

Los suelos de San Nicolás son muy ricos en nutrientes, pero es recomendable hacer un muestreo de suelo para la programación de la fertilización. 

Cantidad de nutrientes extraídos por una hectárea de plátano

Nutrientes kg Nutrientes kg Nutrientes kg

 

Nitrógeno 220          Fósforo 110              Potasio 440

Calcio 110                Magnesio 80            Azufre 30

Boro 5                        Zinc 5                        Cobre 5

 En realidad, cada lugar o plantación es una situación diferente, por lo tanto, en los programas de fertilización el productor debe asesorarse de un técnico.

Para suelos ácidos, se recomienda aplicar un mes antes de la fertilización, 200 gramos de cal dolomita, más 2 kilogramos de materia orgánica por planta/año, elementos que se deben fraccionar por partes iguales en el primero y segundo semestre, aplicados antes del periodo de lluvias.

 Ejemplo: para calcular la cantidad a aplicar de un elemento determinado, suponiendo que el análisis de suelo determinó que la cantidad de potasio en el mismo era de 0.22 meq/100 g de suelo, estos 0.22 meq equivalen a 207 kilogramos de óxido de potasio/hectárea, aproximadamente.

 Si la cantidad de potasio que requiere una hectárea es de 440 kg y en el suelo hay 207 kg, signifi ca que deben aplicar 233 kg de óxido de potasio por hectárea.

Al escoger como fuente el cloruro de potasio que tiene 60% de óxido de potasio, entonces, para calcular la cantidad a aplicar de este fertilizante, se hace la siguiente relación:

100 kg de cloruro de potasio (KCL) contienen 60 kg de óxido de potasio (K2O)

Cuánto cloruro de potasio (KCL) equivale 233 kg de óxido de potasio (K2O)

X= 100 kg de cloruro de potasio x 233 kg de óxido de potasio = 388.3 kg de KCL

60 kg de óxido de potasio

Se necesitan 388.3 kg de cloruro de potasio para aplicar en ese tipo de suelo para que la plantación de plátano tenga un buen desarrollo. Como las pérdidas de potasio son del 20%, la cantidad exacta a aplicar por hectárea es de 466 kg de cloruro de potasio.

Si se siembran 1.280 plantas por hectárea de plátano, entonces se deben aplicar

364 g de cloruro de potasio por planta. De esta misma manera se hace con los demás nutrimentos.

 Cuándo se debe aplicar el fertilizante: Es necesario conocer la estructura del suelo y la época de la planta en la cual el meristemo deja de producir hojas para producir el racimo. Por lo general este cambio ocurre entre las 18 y 20 hojas, es decir, a los seis meses después de haber sido sembrada. Lo cual quiere decir que la fertilización se debe hacer antes de que ocurra este cambio, y se puede fraccionar en tres aplicaciones.

La primera aplicación a los 45 días después de la siembra cuando la planta tenga su sistema radicular bien desarrollado. La segunda aplicación a los 100 días después de la siembra, y la tercera aplicación a los 150 días después de la siembra, antes de que ocurra el cambio del meristemo y la planta pueda aprovechar la totalidad del fertilizante. Se recomienda que esta última fertilización esté dirigida al colino de reemplazo.

Tomando el ejemplo anterior, los 364 g de cloruro de potasio a aplicar por planta, se deben distribuir en tres aplicaciones de 121.3 g de cloruro de potasio cada una.

 Dónde debe aplicarse el fertilizante: Al sembrar la plantación, se deben distinguir las dos partes que tiene la semilla o colino: la herida, o sea, la parte por la que estuvo conectado con la planta madre, y la parte opuesta que es donde se ubican la mayoría de raíces y los colinos que se van a dejar como reemplazo. Esto quiere decir que las semillas se deben ubicar en los huecos en una misma dirección, así aplicar el fertilizante sobre la zona del sistema radicular, para que se aproveche directamente y se apoye con la fertilización el desarrollo de los colinos.

 Cómo se debe aplicar: Existen varias metodologías para la aplicación de fertilizantes, lo importante es que quede bien incorporado al suelo para evitar el lavado o la volatilización. En terrenos pendientes, los fertilizantes se deben aplicar bien distribuidos en forma de semicírculo a unos 40 centímetros de distancia de la base del pseudo-tallo y se debe cubrir con tierra o residuos de cosecha. En terrenos planos la aplicación se debe hacer alrededor de la planta.

 

Deshije

 Esta práctica hace referencia a la eliminación de colinos o brotes, en un estado no muy avanzado de desarrollo, con el fi n de evitar la competencia que ellos le pueden ocasionar a la planta madre por luz, agua, nutrimentos y espacio vital. La herramienta más apropiada es el barretón tipo sacabocado, con el cual se elimina únicamente el meristemo o ápice de crecimiento, sin afectar el sistema radical ni anclaje de la planta.

 El objetivo del deshije es mantener una sucesión racional y ordenada de progenies en el sitio de producción. El deshije se puede realizar en el momento en que el desarrollo de los colinos facilite una adecuada selección, y luego se deben realizar rondas para eliminar los brotes no seleccionados y que van emergiendo alrededor de la planta.

 

Deshoje

 Consiste en la eliminación de las hojas amarillas, dobladas, secas y bajeras para favorecer la libre circulación del viento, al igual que la penetración de los rayos solares que van a favorecer el crecimiento y desarrollo de las futuras generaciones y contrarrestar el ataque de plagas y enfermedades.

 No es conveniente eliminar las hojas verdes que aún no han doblado; se deben despuntar las hojas afectadas por enfermedades foliares como sigatoka negra, eliminando las partes manchadas o secas. Con el fi n de evitar daños por desgarradura de las yaguas, el corte se debe hacer de abajo hacia arriba, dejando una porción de falso pecíolo como margen de protección a la penetración de patógenos por el pseudo-tallo. Al realizar esta práctica, la herramienta se debe desinfectar al pasar de una planta a otra.

 

Descalcetamiento

 Conocido también como desguasque, el objetivo es quitar las calcetas o vainas secas que cubren el pseudo-tallo. Esta labor se debe hacer a mano, arrancándola de abajo hacia arriba, sin usar herramienta. El descalcetamiento ayuda a disminuir el ataque de plagas y enfermedades que pueden tener sus focos de infección en las calcetas descompuestas.

 

Destronque

 Se refiere a la eliminación del vástago o pseudo-tallo, labor que se debe realizar tan pronto se efectúe la cosecha del racimo. Se corta a ras del suelo el vástago y se cubre con tierra para evitar que el pseudo-tallo sirva como fuente de inóculo de problemas fitosanitarios de gran importancia económica, como bacteriosis, gusano tornillo y picudos negro y rayado.

 El pseudo-tallo y las hojas se pican finamente separando las secciones y colocándolas en las calles para acelerar su descomposición, de esta manera se contribuye a mejorar las propiedades físicas y químicas del suelo.

 

Desbellote

 Es la separación manual de la bellota del racimo, que es el fruto de las musáceas, cortando el raquis cerca de la última mano dos semanas después de su florescencia. Con esta práctica no sólo se puede prevenir el ataque de enfermedades y plagas que son atraídas por el néctar de las flores, sino también que favorecen el llenado o peso de los frutos. En la variedad hartón no es necesario hacer esta labor.

 

Apuntalamiento

 Es una actividad encaminada a prevenir el volcamiento de las plantas, ocasionado por mal anclaje, elevado peso del racimo, daños ocasionados por nemátodos o una práctica severa de deshije. El apuntalamiento o tutorado se hace con materiales como caña brava, bambú, guadua y una cuerda. En terrenos pendientes se debe intensificar esta práctica.

 

Embolsado del racimo

 Esta práctica muy nueva para los productores de San Nicolás traída por el Sr Bladimir Orellana en el 2006. Se cubre el racimo con una bolsa plástica perforada para evitar el daño causado por insectos raspadores y chupadores, como Trigona sp., Colaseis spp., además, de quemaduras en la cáscara ocasionadas por el sol.

 También, mejora la presencia y calidad del racimo y favorece el proceso de llenado de los frutos, al mantener una temperatura superior y constante que la del medio ambiente.

 

Desinfección de herramientas

 La realización de las prácticas de manejo conlleva a causar heridas en la planta de plátano, y estas pueden ser la puerta de entrada de enfermedades como bacteriosis y moko. Por lo tanto las herramientas que se utilizan en la plantación se deben desinfectar sumergiéndolas en soluciones con productos como creolina,

vanodine o hipoclorito de sodio al 10%. La desinfección de las herramientas se debe hacer al pasar de una planta a otra.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS

 

Abreu, A; Gutiérrez, A; Quintero, M; Molina, L; Anido, E; Ablan, E; Cartay R. y Mercado C. 2007. El cultivo del plátano en Venezuela. 1a edc.      Ciaal-Ula. Caracas, Venezuela.

Belalcázar, S. 1991. El cultivo del plátano en el trópico. 1ª. edc. Instituto Colombiano de Agricultura (ICA). Cali, Colombia.

 

Clavijo, S. 1993. Fundamentos de manejo de plagas. 1ª. Anaucos Ediciones. Caracas, Venezuela.

 

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AGRADECIMIENTOS.

Primeramente doy gracias a Dios por darme la fuerza para realizar este manual de información a mis camaradas, colegas, paisanos y amigos productores de musáceas de este pueblo, mi querido pueblo San Nicolás.

Agradezco también a todos aquellos productores que colaboraron en el suministro de información para que se diera este trabajo, a Bladimir Orellana por poner a la orden su finca bananera, a los Gutiérrez por facilitar y poner a la orden las fincas cambureras, a mi padre Jose Olachea por dejarme sus camburales para poner en práctica todos mis experimentos, a mi esposa Maryangel por estar presente en todo momento. 

TRABAJO EN LINEA.

San Nicolas Infoportales, 2012 

http://www.sannicolas.infoportales.com

REVISADO ENERO 2012.

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